Erick era un chico que se estaba graduando de la escuela. Era felicitado por haber sido un muy buen estudiante, por haber sacado muy buenas notas y ya había sido admitido en la universidad para iniciarla después de vacaciones. Sin embargo, Elton, un compañero que no le había ido muy bien porque no era muy mentalmente hábil, le tenía envidia a su éxito. Así que decidió arruinarle la vida sin tener ningún prejuicio legal: decidió destruir su triunfo con brujería.
Elton, a pesar de no ser tan astuto para los estudios como Erick, tenía un mejor estado económico por su familia. Así que tenía unos contactos que le recomendaron a un poderoso hechicero oscuro, al cual, le realizó una transacción bancaria de una alta suma de dinero y el juego de la magia negra empezó.
Erick era un chico que estaba a punto de graduarse de la escuela. Todos lo felicitaban por ser un estudiante excepcional; sus excelentes notas le habían asegurado una plaza en la universidad para iniciar justo después de las vacaciones. Sin embargo, Elton, un compañero que carecía de su agudeza mental, lo observaba con un odio silencioso. Envidioso de su éxito, Elton decidió arruinarle la vida de una forma que no dejara rastro legal: destruiría su triunfo mediante la brujería.
A pesar de no ser astuto para los estudios, la familia de Elton poseía una gran fortuna. Gracias a sus contactos, llegó hasta un poderoso hechicero oscuro. Tras una transferencia bancaria de una gran suma de dinero, el juego de la magia negra comenzó
Al día siguiente, Erick al llegar a su casa vio que sus papás estaban discutiendo. Rodó la cabeza hacia atrás con la cara hundida ya que le pareció muy extraño, ellos nunca habían peleado así. Su madre consternada por la actitud de su esposo solo le gritaba con lágrimas en sus mejillas, pidiendole que se detuviera. Mientras que él seguía arrojandole las cosas de la casa. Tiraba los jarrones al suelo y hasta las pinturas que estaban colgadas en la pared.
Al final, su padre dio media vuelta y se dirigió hacia él con pasos firmes, la cara roja y las manos empuñadas.
Erick le dijo con las cejas hacia arriba y la cara medio temblando, —Espera papá ¿Qué está pasando? pero este solo le dio un gran empujón haciéndolo caer sentado en el sofá. Se dirigió a la puerta saliendo de la casa para nunca volver.
Su mamá se quedó en una silla llorando y él solo pudo abrazarla para intentar consolarla. Días después, la mujer cayó en cama y en menos de un mes falleció.
Sus padres pagaban la casa con un crédito hipotecario que Erick, con sus escasos ahorros, no pudo cubrir. Intentó llamar a su padre desesperadamente, pero el celular siempre estaba apagado. Sin nadie que pagara la deuda, el banco embargó la propiedad a los pocos meses.
Erick buscó a sus demás familiares para que lo ayudaran y le dieran posada pero desconociendo la razón, todos ellos se habían mudado de sus casas y se habían ido muy lejos. Ninguno de sus amigos le contestaba las llamadas o los mensajes así que se dio cuenta que se había quedado solo. El brujo seguía atacando.
Al joven solo le alcanzaba para arrendar un cuarto mientras conseguía un trabajo de medio tiempo ya que cuando entrara a la universidad no le iba a dar tiempo. Se dirigió al centro de la ciudad donde sabía que arrendaban las habitaciones más económicas. Vio en la puerta de un antiguo y desgastado edificio que había un letrero de “SE ARRIENDA HABITACION” no lo pensó dos veces y entro al lugar.
Los dias pasaron, ya se estaba quedando sin dinero para comprar comida y no conseguía trabajo. Además, el sentimiento de soledad comenzó a invadir su ser, que luego se convirtió en una depresión severa. Esta no le permitía concentrarse para buscarle una salida a su situación, así que pensó que era mejor dejar de sufrir. El brujo seguía atacando.
Subió hasta la azotea del edificio y se subió de pie en el muro que da a la calle. Abrió los brazos y con sus ojos llorosos se dejó caer de frente. Las lágrimas pasaban por los costados de su frente mientras caía. Hasta que de repente, se despertó asustado en la cama de la habitación. Pensó que todo había sido un sueño.
Sin embargo; se dio cuenta que la escasez de comida todavía estaba presente, así que se dijo a sí mismo, — Así me toque pedir dinero en la calle, no me voy a dar por vencido.
Bajo el edificio y salió por la puerta de atrás que igual estaba inundada de transeúntes. Le decía a todo el que pasaba, —¿Me puede colaborar con una moneda por favor? Es para comprar comida. Tan solo con una monedita por favor.
Pero era como si todos lo ignoraran o como si nadie lo viera, porque ni le respondian. En eso, vio a un muchedumbre de gente en la esquina dirigiéndose con prisa a la otra calle, se escuchaba mucho ruido de murmullos. Al parecer algo estaba ocurriendo allí, así que inmediatamente fue a ver.
Al doblar la esquina del otro lado del edificio, vio que toda la gente estaba en la mitad de la calle rodeando algo. Al acercarse y meterse entre las personas para ver qué era lo que estaba pasando. Vio que por detrás iba llegando en reversa un vehículo de transporte forense. Al mirar el suelo, vio que había una persona ahí tirada. Pero se le pusieron los pelos de punta y abrió bien los ojos que se le inundaron en segundos, al ver que era el cuerpo y la cara de él.
Erick comenzó a sudar, y miraba para todos lados de forma acelerada con la cara arrugada, mientras montaban su cadáver en la furgoneta. Se miró las manos y vio que eran transparentes. Lo que pensó que había sido un sueño no fue un sueño, fue real. Ahora era un alma en pena que aun estaba en el plano terrenal.
Salió corriendo y se dirigió con prisa al apartamento donde estaba su habitación. Al llegar ahí, este estaba lleno de policías que ya habían desalojado a los demás inquilinos. Había cintas de escena de crimen amarillas en la entrada de este y en la puerta de su cuarto. Los oficiales estaban metiendo toda su ropa y sus pertenencias en bolsas negras.
Corrió e intentó quitarselas pero lo que hizo fue traspasarlos, no podía hacer nada en ese estado.
Salió a la calle consternado, sudando frío y con el pecho agitado. Corrió por el andén del boulevard aun con la depresión encima y se llenó de ansiedad al darse cuenta de la situación en la que se encontraba. Nadie lo podía ver, nadie lo escuchaba. La soledad ahora parecía ser eterna y ya no tenía manera de librarse de ella porque ya estaba muerto.
Corría por el sendero peatonal en medio de gente que parecía estar encerrada en su propio mundo. Caminaban mirando hacia abajo con el capote del abrigo en la cabeza y las manos metidas en los bolsillos de estos. El piso y la parte de abajo de las paredes de los condominios estaban llenos de polvo negro por el humo de los carros. El viento que soplaba arrastraba la basura de la ciudad por los aires.
En ese momento, comenzó a ver otros espíritus como el. Unos pasaban volando cerca de su cabeza con el sonido de una risa de ironía y placer, parecía que se estaban burlando de él. Al otro lado de la acera veía seres flotantes que se trasladaban sin pies. Y espíritus de ladrones y asesinos que aún merodeaban la calle.
Llegó al centro de la zona urbana donde estaban los edificios más altos y se sentó agotado en una banca de cemento a ver pasar a la gente que no lo podía ver. En eso, ve que una linda chica de cabello castaño se acerca y lo saluda con un,
—Hola — mientras le estira la mano.
Entonces le pregunta extrañado con el ceño fruncido, —Disculpa, ¿Me estás hablando a mi?
—Si es a ti cariño, veo que eres nuevo por aquí, mucho gusto Brittany— él le estiro el brazo con el rostro petrificado y le dio la mano diciendo — Mucho gusto Erick, luego ella le dijo,
—Mira este es mi amigo Christopher— en ese instante llegó un chico; se puso al lado de ella y también me estiró la mano. Él lo saludo con la boca abierta y enseguida les pregunto tartamudeando —¿Ustedes pueden verme?
—Por supuesto que sí, y tú a nosotros, somos como tú. Estamos esperando nuestro momento para trascender igual que tú, todos trascenderemos.
Erick puso una gran sonrisa en su cara al darse cuenta que ahora tenía compañía y… amigos, ellos también le sonrieron.
Corrieron por todas las calles de la ciudad sonriendo, se metían en los apartamentos y saltaban en los muebles y en las camas. Jugaban a las escondidas en las azoteas. Hasta que un día mientras corrían felices por una acera, de repente, se fueron desvaneciendo los tres al mismo tiempo. Sus almas fueron detectadas en otro planeta que estaba a millones años luz.
“Brittany Thompson era la mejor cantante de su escuela. Un día fue secuestrada y violada; la dejaron encerrada en un cuarto hasta que perdió la vida”.
“Christopher White era el chico más guapo de su escuela; todas las chicas se morían por él. Un día se fue de viaje con sus compañeros al mar y murió ahogado sin una explicación lógica de como; nunca encontraron su cuerpo”.
Y Erick Smith logró sanarse de la soledad.