sábado, 21 de febrero de 2026

El Gato y La Cueva de Murciélagos (Cuento Corto)


Había una vez, un gato blanco con negro que cada vez que llovía se metía a una cueva para refugiarse de la lluvia. 

Del techo de la cueva colgaban un bando de murciélagos que veían cada vez que el gato entraba a su morada, pero no todos le prestaban atención porque no les gustaba su sangre.

A pesar de eso, uno que otro siempre se le abalanzaba con el propósito de enterrarle sus colmillos, pero para su desgracia, el peludo animal era tan ágil que siempre los esquivaba.

Cada vez se le sumaba uno nuevo a la cacería, pero todos fallaban. Hasta que se les ocurrió una idea, decidieron reunirse para atacar al gato todos al mismo tiempo, hasta que el día llego. Cuando no lo vieron a la defensiva, distraído oliendo el piso, se descolgaron del techo y volaron directamente hacia el a gran velocidad. 

Sin embargo, justo antes de que llegaran a él, el felino volteo la cabeza y al darse cuenta de que estaba a punto de tenerlos en sus narices, sin pensarlo dio un enorme salto hacia arriba. Los esquivo y los murciélagos terminaron estrellándose unos con otros y cayendo inconscientes en el suelo. 

Desde ese entonces ningún otro murciélago lo volvió a atacar, tan solo lo veían en silencio desde el techo mientras saltaba en la cueva refugiándose de la lluvia.

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